Entender los parámetros del agua: pH, GH, KH y temperatura
Una guía apta para principiantes sobre el pH, el GH, el KH y la temperatura: qué significa cada valor, los rangos saludables y cómo mantener estable el agua de tu acuario.
Por qué importan los parámetros del agua
Tus peces viven dentro de su agua igual que tú vives dentro del aire. Todo lo que respiran, beben y absorben proviene de esa agua, así que su química influye directamente en su salud. La buena noticia es que solo necesitas entender un puñado de valores para mantener un acuario estable y lleno de vida. Los cuatro que más importan a los principiantes son el pH, el GH, el KH y la temperatura.

Una idea clave recorre todos ellos: los peces toleran mucho mejor un valor estable que uno "perfecto" que oscila de un lado a otro. Un acuario que se mantiene firme en pH 7,6 es más sano que uno que rebota entre 6,8 y 7,8. Busca primero la estabilidad y, en segundo lugar, los números ideales.
pH: cuán ácida o alcalina es el agua
El pH mide la acidez en una escala de 0 a 14. Por debajo de 7 es ácido, 7 es neutro y por encima de 7 es alcalino (básico). La mayoría de los peces de comunidad comunes están cómodos entre 6,5 y 7,8. Algunas especies tienen preferencias: los peces de agua blanda, como los tetras neón o los cíclidos enanos, se inclinan hacia lo ácido, mientras que los vivíparos, como los guppys y los mollys, prefieren agua más dura y alcalina, en torno a 7,5 y 8,0.
La escala es logarítmica, lo que significa que cada número entero es un cambio de diez veces. Un descenso de pH 7 a pH 6 es diez veces más ácido, así que los cambios bruscos son estresantes. Analiza el agua de tu grifo y la de tu acuario; si difieren mucho, añade el agua nueva despacio durante los cambios. Resiste la tentación de perseguir un número de manual con productos químicos de "pH down", que a menudo provocan las mismas oscilaciones que intentas evitar.
GH: la dureza general, el contenido mineral
El GH (dureza general) mide los minerales disueltos, principalmente calcio y magnesio. Suele expresarse en grados (dGH) o en partes por millón (ppm), donde 1 dGH equivale a unos 17,9 ppm. Piensa en el GH como lo "rica en minerales" que es el agua.
- Agua blanda: de 0 a 6 dGH, adecuada para tetras, rasboras y muchas especies amazónicas.
- Moderada: de 6 a 12 dGH, un término medio cómodo para la mayoría de los peces de comunidad.
- Agua dura: de 12 a más de 20 dGH, ideal para vivíparos, cíclidos africanos y la mayoría de caracoles y gambas, que necesitan minerales para construir sus conchas y mudar.
El GH importa más de lo que muchos principiantes creen, porque los minerales sostienen la fisiología de los peces y el crecimiento de las plantas. Si el agua de tu grifo es muy blanda, los productos remineralizadores o una pequeña cantidad de coral triturado pueden subir el GH con suavidad.
KH: la dureza de carbonatos, tu amortiguador del pH
El KH (dureza de carbonatos, a veces llamada alcalinidad) mide los carbonatos y bicarbonatos. Su verdadera función es amortiguar el pH, resistiendo los cambios bruscos. Un acuario con un KH saludable mantiene su pH estable; un acuario con un KH casi nulo puede desplomarse de pH 7 a pH 5 de la noche a la mañana, un suceso peligroso.
Para la mayoría de los acuarios de agua dulce, apunta a un KH de aproximadamente 4 a 8 dKH (unos 70 a 140 ppm). Si tu KH es muy bajo y tu pH sigue derivando hacia abajo, añade un poco de coral triturado, aragonito o un tampón comercial para estabilizarlo. El KH y el pH están ligados: subir el KH normalmente empuja el pH hacia arriba y lo mantiene ahí. Vigila el KH sobre todo en acuarios plantados o muy poblados, donde los ácidos se acumulan entre cambios de agua.
Temperatura: el parámetro invisible
La temperatura gobierna el metabolismo, el sistema inmunitario y los niveles de oxígeno de tus peces. La mayoría de los peces tropicales de comunidad prosperan entre 24 y 27 °C (75 a 80 °F). Las especies de agua fría, como los goldfish, prefieren de 18 a 22 °C, mientras que a los bettas les gusta un poco más cálido, en torno a 26 a 28 °C.
Usa un calentador fiable con termostato y un termómetro aparte para verificarlo, ya que los calentadores pueden fallar o quedarse bloqueados. El agua más cálida retiene menos oxígeno disuelto, así que en verano asegúrate de que la superficie esté agitada para el intercambio de gases. Evita los cambios bruscos de temperatura; cuando añadas peces nuevos, déjalos flotar y aclimátalos para que el cambio sea gradual y no un choque.
El ciclo del nitrógeno: el parámetro detrás de los parámetros
Antes de que entre ningún pez, un acuario nuevo debe estar ciclado. Los desechos de los peces liberan amoniaco, que es tóxico. Las bacterias beneficiosas convierten el amoniaco en nitrito (también tóxico) y luego el nitrito en nitrato (mucho menos dañino). Hacer crecer esa colonia bacteriana lleva de 3 a 6 semanas. Tus objetivos una vez establecida son un amoniaco a 0 mg/L, un nitrito a 0 mg/L y un nitrato mantenido bajo, idealmente por debajo de 20 a 40 mg/L. Nunca añadas una población completa de peces a un acuario sin ciclar.
Analizar y mantener un agua estable
No puedes gestionar lo que no mides. Un kit de test líquido es más preciso que las tiras de papel y cubre el pH, el amoniaco, el nitrito, el nitrato, el GH y el KH. En un acuario nuevo, analiza cada pocos días; en uno establecido, una vez por semana suele bastar, más una comprobación siempre que algo parezca ir mal.
El hábito más poderoso de todos es el cambio parcial de agua regular: cambiar del 20 al 30 % del agua cada semana diluye el nitrato, repone los minerales y estabiliza el KH. Iguala siempre la temperatura del agua nueva y trata el agua del grifo con un declorador, ya que el cloro y la cloramina dañan tanto a los peces como a tus bacterias beneficiosas.
- Analiza con regularidad y anota los resultados para poder detectar tendencias.
- Cambia del 20 al 30 % del agua cada semana con agua declorada y a la misma temperatura.
- Ajusta despacio. Las correcciones pequeñas y constantes ganan a las drásticas.
- Adapta los parámetros a tus especies en lugar de forzar a tus especies a encajar en números arbitrarios.
Estar al día con todo esto es más fácil con una rutina sencilla. Una aplicación como AquaTender te permite registrar tu pH, GH, KH y temperatura a lo largo del tiempo y te recuerda cuándo toca un cambio de agua, para que los patrones se hagan evidentes antes de convertirse en problemas.
Poniéndolo todo junto
No necesitas una carrera de química para mantener un agua bella y sana. Aprende qué representan el pH, el GH, el KH y la temperatura, encuentra los rangos que disfrutan los peces que has elegido y luego céntrate en mantener esos valores estables con cambios de agua semanales y análisis regulares. La estabilidad, la paciencia y la observación harán más por tu acuario que cualquier botella de químicos de solución rápida.